Más sobre la lentitud. Darse cuenta de las cosas lleva el tiempo que lleva. Unas veces más, otras menos. Unas personas son más rápidas que otras. Cuando finalmente vemos algo, entonces nos resulta obvio y nos preguntamos cómo no lo hemos visto antes, como un truco de magia una vez que nos han desvelado el secreto. La tendencia a sentirse mal, o torpes, o incluso culpables. Hasta que se me ocurrió: ¿un peral, por poner un ejemplo, se martiriza por no haber dado peras unos meses antes? No, qué estupidez. Las da cuando las da. Y no creo que ningún peral en la creación se sienta culpable. Ni siquiera aunque esté rodeado no de otros perales, sino de otros árboles que den frutos antes que él: él seguirá a su ritmo, dando las frutas cuando le corresponda y sin sentirse mínimamente por ello.

Una idea un tanto absurda, quizá, pero que la dejo ahí por si a alguien más le puede valer.