…me pide mi ordenador mientras carga una página. Y lo hago. En ese mismo momento cierro todo, lo que estaba buscando en internet, el programa de fotos, el de textos… y me pongo a esperar. A descansar. A veces está bien, no pasa nada. A veces el cuerpo, o la cabeza, te pide relajar la presión. Me fui al parque a correr, y a ver una peli, y a leer un libro. Sin sentimiento de culpa. Sintiendo, confusamente, que “es lo que toca”. Pararse y esperar. A veces vamos más rápidos que nuestros pensamientos, y no les damos tiempo a solidificarse, a reordenarse, y se quedan por ahí dando vueltas en precario. Vamos a darles tiempo, que nos conduzcan a donde quieran. Sin agobios.

Me he dado cuenta de que soy una persona “lenta”. Que necesito bastante tiempo para que las cosas se formen adecuadamente en mi cabeza. Y eso es lo que estoy haciendo estos días: darme tiempo. Un gran regalo para estos días de prisas.