La Señora de Correos Que Siempre Gruñe. Gruñe porque no entiende la dirección, gruñe si no le llevas suelto…. Me la crucé una tarde, al acabar la jornada laboral, y llevaba una bolsa de esas que dan en los hospitales con radiografías. No sabes, nunca sabes, cuál es la historia personal de cada uno. Igual no te trata mal a ti. Igual es que está enfadada con el mundo en general.

Más tarde, otra chica llorando por la calle aferrada al móvil. Historias de las que no sabremos nada más que ese indicio, ese momento.