March 2009


General31 Mar 2009 08:56 am

Resulta que han fotografiado otro fantasma. Nada menos que el rey de Escocia Jaime V, dicen. En este enlace podéis ver el artículo sobre el tema y la foto en cuestión. Estuve en Tantallon Castle.
Fuí a verlo, insistí, por el nombre, que me pareció precioso y evocador: el castillo de Tántalo, nada menos. ¿No era aquel personaje que estaba condenado a sufrir hambre y sed perpetuas en medio de la abundancia? Creo recordar que estaba sumergido hasta el mentón en una corriente de agua fresca, pero cuando intentaba beber el agua se retiraba. De la misma manera, árboles cargados de frutas suspendían sus ramas por encima de su cabeza. Pero si él extendía sus brazos para conseguirlos, un viento alejaba de pronto las ramas. Un gran suplicio, sofisticado y sin embargo, quizá, bastante común. Pobre fantasma.

(La acuarela no es de Tantallon Castle -estaba cerrado y aunque me colé para ver sus escasas ruinas no me sentía tranquila como para sentarme a dibujar plácidamente. Es de uno muy cercano, el de St. Andrews, justo al otro lado del estuario, el Firth of Forth).

General26 Mar 2009 12:12 pm

“¡Vivir! Sólo puedo vivir enteramente si estoy contigo o, si no, morir.”

Así escribía Beethoven a su Inmortal Bienamada. Y así escribía a sus críticos:

“Ahora critiquen lo que quieran, es unplacer que les deseo; aunque de vez en cuando me irrite un poco, como la picadura de un mosquito, acaba siendo una gran broma; cri-cri-cri-cri-cri-ti-ti-quen-quen-quen, no por toda la eternidad, que eso sí que no pueden. ¡Y que Dios les acompañe!”

Me gustan algunas anécdotas del personaje, como cuando se negó a tocar en una fiesta, incluso cuando una condesa se arrodilló delante de él, y se fue de palacio para irse a pasear por el bosque. Sólo por esto ya tendría mi simpatía eterna, pero es que es imposible no sentir piedad por el niño al que su padre y su maestro, borrachos, sacaban de la cama en plena noche y le obligaban a tocar hasta el amanecer, atado al piano cuentan algunas fuentes. Una tatarabuela suya fue quemada viva por bruja, al final del s. XVI y casi toda su familia fue una familia de alcohólicos. Él mismo murió de cirrosis y neumonía, un 26 de marzo como hoy. Prefiero recordarle entre los bosques que tanto amó, a los que se escapaba siempre que podía, después de haber estado componiendo desde el alba hasta el atardecer:

“Soy tan feliz apenas pueda pasear sin rumbo por los bosques, entre árboles, hierbas y rocas. Ningún hombre ama tanto la naturaleza como yo mismo.”

Escuchad hoy, por ejemplo, su Gran fuga, o cualquiera de sus cuartetos, o sus sinfonías o cualquier cosa que este enorme hombre escribiera, con absoluta desesperación o con absoluta alegría, pero todo apasionadamente.

General24 Mar 2009 11:42 am

Esta ¿vigilanta? ¿guía? estaba en la exposición sobre Weegee que hay en Telefónica (Gran Vía, entrada por c/ Valverde). Se sentaba en una de las enormes ventanas y escribía. Al principio pensé que era una visitante más que tomaba notas, pero luego vi a más vestidas como ella (todas de negro) y con la misma pinta, no sé, como “inteligente”, a falta de mejor palabra. Me pregunto si son guías que estaban dispuestas, o incluso deseosa, de que alguien les preguntara y empezar a contarle cosas sobre Weegee y su mundo. No sé, no lo hice. Otra de esas cosas que no hice.

La sorpresa mayor que me llevé, sin embargo, fue encontrarme con la fotografía de Joe Gould, el Profesor Gaviota: “Joe Gould escribe poemas que vende”, ca. 1940, se llama la foto. ¿Y quién era este Joe Gould? Pues un personaje extraño que vivió en Manhattan, o malvivió como un mendigo, viviendo en la calle, que imitaba el vuelo de una gaviota cuando estaba borracho y con un objetivo declarado: escribir la Historia oral de nuestro tiempo, nada menos, una obra que recogería miles de diálogos, biografías y demás, que habría escuchado en sus interminables vagabundeos por la Gran Manzana. Nadie consiguió nunca llegar a ver siquiera esta obra, a pesar de lo cual ya era famosa entre los poetas y pintores del Village. Si queréis saber más sobre tal personaje y su historia oral hay un maravillosos libro, El secreto de Joe Gould, escrito por Joseph Mitchell, periodista del The New Yorker en la editorial Anagrama.

Como no encontré en internet la foto en cuestión de Joe Gould, pongo aquí otras de Weegee, de las más famosas. No os perdáis la expo, es buenísima (la página de la expo trae muchas fotos, para los que no podáis)

General18 Mar 2009 09:10 am

“¿Tienes 10 minutos?” –me preguntó el amable vendedor de la tienda de cafés y tés. Casi sin pensar dije “sí”, y fui recompensada con un maravilloso té recién hecho para mí mientras me contaba la historia de por qué el café de Madrid es tan malo (en el 90% de los sitios, cosa que siempre me ha sorprendido). Pues viene de cuando la guerra y laposguerra: el café al tostarlo se mezclaba con azúcar, que era más barata, y daba el mismo color negro y sabor amargo. 70 años después seguimos empleando esta mezcla de azúcar y café, que llamamos “torrefacto” y que sabe a rayos.
(Por si a alguien le gusta el café de verdad, el chocolate y el té en todas sus variedades, esta tienda está en Martín de los Heros, 37, y tiene en la trastienda –bonita palabra, ¿verdad?– un pequeño salón donde, mientras os tomáis algo, aprovechad para hablar con su simpático dueño).

General16 Mar 2009 05:01 pm

Gente que estaba en el teatro, para un estreno, todo el mundo muy arreglado, muy elegante. Pero los comentarios que yo escuchaba no eran nada elegantes: “Corre, corre, gordito”, decía un idiota detrás de mí a propósito de uno de los que salieron a saludar al final de la obra. Me reconforta saber que el “gordito” tenía tal expresión de felicidad que aunque le hubiera escuchado no le habría afectado lo más mínimo.

General12 Mar 2009 10:07 am

El jubilado que disparó contra una médico (que murió) y un conductor de ambulancia. Porque, decía, había ido el día anterior al centro de salud y le habían tratado mal. Puedo imaginarlo. A todos nos ha pasado. Esta señora de aquí arriba se sometió a pruebas y esperas muy dócil y tranquila. Pero a la que estaba a su lado le temblaban las manos de indignación, de desconcierto. Nos miraba a los demás como buscando apoyo, indefensa.

Sin embargo, ¿cuándo decidimos liarnos a tiros para vengarnos? Hoy ha habido otro asesinato múltiple por un chaval en un colegio, y leo en internet a un experto decir que la celebridad obtenida por un acto de este tipo es una forma de venganza. Si así fuera ¿no deberíamos hacer un pacto de silencio antes estos hechos? En la otra brutal matanza del día, la de Alabama, el pistolero por lo visto había hecho  una lista con todas las personas que le habían hecho daño. Una “revenge list”.

General09 Mar 2009 02:23 pm

Es muy fácil distinguir en las estaciones de trenes o autobuses a los viajeros de verdad de los que sólo buscan un lugar donde descansar un rato, o echar el día. Un sitio donde poder estar sin que nos cueste dinero.

General03 Mar 2009 11:39 am

Está de moda el tema de los cazadores. Escucho estos días comentaristas defendiendo la caza, diciendo que ayudan a “regular el medio ambiente”. Una noticia de este fin de semana me informa de que “el oso cantábrico es el único autóctono viable en España. En el Pirineo hay osos traídos de Eslovenia, ya que un cazador francés abatió el 1 de noviembre de 2004 a la última osa autóctona, Canelle.” Pues me gustaría saber cómo se llama este amable y simpático cazador que se cargó al último oso autóctono de los Pirineos. Maldito hijo de puta :(